Lo que nos espera
Hace un buen tiempo escribí sobre la distracción y su impacto en mi desarrollo profesional. Cada día sigo reflexionando más sobre cómo al distracción nos aleja más de nuestro objetivo y el por qué muchos dicen “es que no tengo tiempo”.
No es fácil precisar el por qué, pero nos hemos acostumbrado a ver lo que está a nuestro alrededor, dejando atrás lo que nos mueve.
Miramos la felicidad de los demás. Miramos las posesiones de los demás. Miramos los éxitos de los demás. Y eso nos genera un sentido de dependencia que nos hace buscarla por TikTok, Instagram, Facebook o por cualquier medio que nos provoque satisfacción instantánea, 24/7, en el trabajo, en el almuerzo, en la reunión familiar, en la reunión de trabajo, en el vehículo, donde sea.
Cuestionamos, juzgamos y envidiamos lo que hace la otra persona que está al otro lado del teléfono y nos olvidamos de la persona que está en frente de él o bien de la persona que nos acompaña. ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Qué es lo que vemos en la vida “perfecta” de la otra persona que tanto queremos?
Y ahí es que viene la pregunta que nos cuesta responder: ¿qué nos mueve?. ¿Nos mueve el vivir la vida del otro? ¿Nos mueve la avaricia? ¿Nos mueve el FOMO? ¿Nos mueve qué?.
De ahí mi reflexión y mi entendimiento: me mueve servir. Me mueve poder aportar con mis conocimientos a mi entorno. Me mueve ver a mi familia crecer. Me mueve estar en paz.
Y cada día, cada momento voy en pro a eso que me mueve, primero sirviéndome a mi mismo y a mi entorno. Si no me sirvo primero, ¿cómo puedo servir a los demás?
Y tomo una frase que recién me dijeron: quiero ser mejor que ayer. Agrego, quiero dejar mejor mi entorno mejor que como llegué.
¿Lo demás? No existe.
¿Qué te esperará al final de tu camino en la vida? ¿Qué te mueve?


Estamos en ese camino. Gracias por seguir escribiendo amigo.